sábado, 14 de mayo de 2016

No nos falta nada



no falta nada cuando
la piel se percata de
una brisa suave acallando 
la grama

no falta nada
si el café está caliente
afuera llueve
y tu mano como una manta 
cubre mi cuerpo entero que se encoge
para encajarse en tu palma

no falta nada porque 
el cuerpo del tiempo se achica
a cada paso perdido
entre árboles de bosque
no hay rumbos, después de veinte años
gritan mis manos que han tocado tanto
mis pies que han caminado
y mis ojos miran al cielo diciendo:
no basta, sólo comenzamos
apresúrate, el tiempo se vuelve escuálido

y por último sabemos que no nos falta nada
cuando un golpe de silencio nos arrebata el pecho
y muy dentro nuestro de pronto entendemos
que no hay caminos que caminar
sólo aromas de café
de cabellos lisos flotando sobre estepas
sólo existen las caricias en este mundo
y el amor de una madre:
no hay nada más que parto
nacimientos perpetuos 
que afloran, crecen y dan frutos
mientras otros tiemblan con mucho frío 
sus últimos momentos de este mundo
y se vuelven posibilidad
nuevas luces y nuevas estrellas
semillas que fecundan nuestras tierras bien pisadas
pero no cansadas de sostenerlo todo
el aroma a café
tus besos que florecen en cerezas rojas y dulces,
el árbol donde nací
y ese camino entre los bosques que parece oscuro 
pero hay una luz eterna que lo ilumina porque sé
que nada falta
y que no hay caminos (sólo la ilusión)
que no hay caminos que nos hagan perder nada
porque si miras bien el firmamento de la noche 
aunque mueran y nazcan todos los días sus estrellas
no habrá nunca nada que sobre ni que falte
en ese perpetuo arte de morir
de morir de estrellas y cielos, de mundos incandescentes
si miramos bien
no habrá nunca nada que falte

aunque nos cueste admitirlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario